VIDA Y SALUD

¿Lavas los huevos antes de guardarlos? Expertos advierten que podría aumentar el riesgo de salmonella

Lavar los huevos antes de guardarlos en la nevera es una práctica común en muchos hogares. Sin embargo, expertos en seguridad alimentaria advierten que este hábito puede eliminar una protección natural de la cáscara y aumentar el riesgo de contaminación por bacterias como la salmonella.

En muchas cocinas es casi automático: comprar huevos, lavarlos y luego guardarlos en la nevera. Pero lo que parece una medida de higiene puede tener el efecto contrario. De acuerdo con recomendaciones de organismos internacionales como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), lavar los huevos antes de almacenarlos puede eliminar una capa protectora natural que ayuda a impedir la entrada de bacterias. En Panorama del San Jorge le contamos por qué los especialistas recomiendan hacerlo solo justo antes de cocinarlos.

La cáscara del huevo tiene una fina película llamada cutícula, compuesta por proteínas que sellan los poros de la superficie. Esta capa funciona como una especie de escudo natural que dificulta el ingreso de microorganismos. Cuando los huevos se lavan antes de refrigerarlos, esa barrera se elimina y las bacterias pueden penetrar con mayor facilidad, especialmente si la cáscara tiene pequeñas fisuras que no siempre se notan a simple vista.

Por esta razón, entidades como el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan evitar el lavado anticipado. Si un huevo tiene suciedad visible al sacarlo del envase, lo más seguro es limpiarlo en seco con papel o un paño. El lavado con agua y jabón debería reservarse únicamente para los huevos que se utilizarán de inmediato en la preparación de alimentos.

El manejo adecuado de los huevos también incluye una buena conservación. Los especialistas aconsejan guardarlos en su envase original dentro del refrigerador, a una temperatura constante entre 1 °C y 5 °C. De acuerdo con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), mantenerlos en el empaque ayuda a protegerlos de olores externos y facilita controlar la fecha de consumo.

Durante la preparación de alimentos también es importante evitar la contaminación cruzada. Los expertos sugieren romper los huevos en un recipiente aparte, en lugar de hacerlo directamente sobre otros ingredientes, y lavar bien las manos y utensilios después de manipularlos. Estas medidas simples reducen significativamente el riesgo de intoxicaciones alimentarias en el hogar.

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