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Llegó la hora definitiva: los colombianos definen hoy en las urnas el tipo de país que quieren

Más allá de que hay cosas en las que coinciden Rodolfo Hernández y Gustavo Petro, como en la necesidad de fortalecer el proceso de paz, más oportunidades para los jóvenes y el restablecimiento de las relaciones con Venezuela, hay diferencias de fondo entre ambos que redefinirían hoy el rumbo de esta gran empresa llamada Colombia.

Por un lado, explican los analistas, está la propuesta de llevar el país a ojo cerrado hacia un giro político e ideológico que no ha dado los mejores resultados en otros países del continente; por el otro, la apuesta de mejorar las condiciones de vida de los colombianos reduciendo los gastos del Estado y protegiendo los recursos públicos de la politiquería y la corrupción.

orge Luis Yarce, analista y docente de la Universidad Central de Bogotá, explica que uno de las mayores diferencias radica en la posibilidad de que se dé un cambio en el modelo político: “Existe el fantasma del reformismo constitucional en algunos candidatos y esto atrae muchos los ojos sobre el funcionamiento y el futuro de la democracia”.

“Definitivamente, nos estamos jugando un modelo de hacer política y de ejecutar las propuestas. No es lo mismo decir que se va a hacer una reforma tributaria de $50 billones anuales y que aún así no alcanzaría para ejecutar el proyecto, que decir que se va a recortar el gasto público y que se va a reducir el IVA y se va a incrementar el impuesto a ciertos productos y productores para mantener la balanza. Ahí hay una diferencia absolutamente diametral”, dice Yarce.

De ese manejo económico depende la continuidad de los principales programas sociales con los que se viene subsidiando a los sectores económicamente menos favorecidos y que han prometido ampliar en campaña ambos candidatos.

Es por eso importante evaluar qué han tratado de crear en estrategias y en emociones las diferentes campañas, considera el senador Carlos Fernando Motoa. “La campaña de Gustavo Petro viene generando resentimiento, odio en la ciudadanía contra las instituciones y con estrategias para tergiversar, aniquilar y destruir al opositor, y eso en una democracia es supremamente grave”.

“En el caso de Hernández, ha sido una campaña con una única bandera: la lucha contra la corrupción; ha tenido una cruzada contra la corrupción en el país, que es un hecho que lastima, perjudica y afecta todos los temas sociales y económicos, y su propuesta es llevar los recursos a quienes lo necesitan”, señala el congresista.

“Nos jugamos un modelo social y económico que va a impactar todos los niveles y todas las áreas de la vida en Colombia”. Jorge Luis Yarce, analista.

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