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Luis Otero: El ayapelense que transforma la chatarra en arte

Uno de los mayores deseos del escultor es que sus obras sean expuestas en territorio cordobés.

Por Alfonso Chica Castilla

La escultura tiene una complejidad particular a las distintas vertientes de las expresiones plásticas, pero lograr dimensionar a la chatarra y hierros viejos y transformarla en una de ellas, muestra que con creatividad y paciencia, todo se puede lograr.

Y eso le sobra a Luis Otero Ruiz, un ayapelense que se ha especializado en darle uso y vida a lo desechado. Sus esculturas de “chatarra” son realmente un ejemplo de cómo se puede dar nuevos usos a cosas que se usan, sin la necesidad de contaminar y generar más desechos.

En la calle de Las Flores de Ayapel, donde vivió su niñez, en compañía de sus padres y tres hermanos; surgió el talento de Otero. Cuentan sus familiares que desde niño elaboraba sus propios juguetes a base de barro que sacaba de la ciénaga.

En su adolescencia se fue a estudiar a Cartagena en un colegio militar donde a su tiempo compartía medio tiempo de trabajo en un astillero llamado Conastil en la zona franca de Mamonal, trabajando en un barco en mantenimiento llamado Claudia San Lorenzo como ayudante de soldadura y oficios varios. En ese momento se le ocurrió elaborar artículos a partir de piezas en desusos o chatarra. Como un cigüeñal o unas bielas para formar un camello de forma abstracta, así sucesivamente fueron surgiendo cosas y formas de objetos que para otros era simplemente chatarra, para él era la materia base de una obra de arte.

luis otero 1

Entre sus trabajos se destacan el Silletero Paisa, instalado en Chía (Cundinamarca), el Cocodrilo Australiano que se expone en un parque de Sidney (Australia), el Caballo de Troya que es visitado por miles de turistas en Miami (Estados Unidos) y el León de Madagascar que está en una plaza de Anapoima (Cundinamarca), donde reside actualmente.

Otero, ha ido perfeccionando su creatividad y técnica, obra tras obra, lo que al principio se le tornaba irregular con el tiempo y la dedicación, se transformó en piezas, formas y acabados que en sinfonía dan vida a todas sus esculturas.

Luis otero ha logrado un reconocimiento importante entre sus amigos, empresarios y visitantes, quienes buscan tener sus obras para exponerlas en lugares privados como fincas, condominios, restaurantes y hoteles entre otros, sin embargo su más grande deseo es que las autoridades locales de Córdoba, quieran acoger sus esculturas y las pongan indefinidamente en lugares públicos para que muchas personas puedan disfrutarlas.

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