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Opinión | James Harrison un héroe desconocido

Por Bibiana Cabarcas

James Harrison fue un Australiano que recién murió el pasado diecisiete de febrero, a la edad de ochenta y ocho años y pasará a la historia como el hombre que más vidas salvó durante su larga existencia.

Este gran y desconocido ser humano, cuando tenía catorce años, fue sometido a una cirugía de tórax, y con el fin de salvarle la vida, debió recibir trece transfusiones de sangre. Luego de la cirugía y de salvar su vida; el padre de Harrison le contó que sin los donantes de sangre no hubiera sobrevivido y esto lo motivó a convertirse en donante.

Para ello tuvo que esperar a cumplir los dieciocho años, y gracias a sus donaciones se pudo comprobar que la sangre de Harrison contenía un raro anticuerpo que es usado contra el antígeno D, que desde 1966 se pudo utilizar para fabricar medicamentos para ayudar a las madres embarazadas cuya sangre podía atacar a sus propios bebés no natos. Este antígeno D se utiliza para fabricar inyecciones que protegen a los fetos de la enfermedad hemolítica del recién nacido, que consiste en que el sistema inmunológico de una mujer embarazada ataca los glóbulos rojos del feto.

Cuando James Harrison se enteró de su condición, decidió donar aún más frecuentemente su sangre, lo que lo llevó a donarla semanalmente, salvando con ello a millones de bebés; ya que, antes de que se desarrollaran las intervenciones anti-D, uno de cada dos bebés diagnosticados con la enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido moría.

Harrison les tenía terror a las agujas, pero aún así, donaba cantidades enormes de sangre con el fin de que usaran sus anticuerpos para salvar vidas. Según datos de la Cruz Roja Australiana, un donante promedio salvaba la vida de 17 personas, y cada donación de Harrison salvaba más de 2.000 bebés.

Para que Harrison no contrajera anemia, el plasma se retiraba de la sangre donada y las células rojas le eran reinyectadas. Cuando cumplió sus 81 años y después de 1.172 donaciones de sangre, dejó de donar en medio de una emotiva ceremonia rodeado de padres y madres de bebés que salvaron la vida gracias a la generosidad de Harrison. Según datos del servicio de sangre de la Cruz Roja Australiana, Harrison le salvó la vida a 2.4 millones de niños, ganándose el nombre de “brazo de oro”. Descanse en paz y que sean más como él.

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