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Opinión | ¿Qué pasa en Irán?

Por Bibiana Cabarcas

Desde Ciro el grande, el reino de Persia se consolidó como uno de los más grandes e influyentes de la historia humana. Su vasto territorio y su legado cultural son inocultables, personajes como Jerjes o Darío I dominaron Grecia hasta la India, incluyendo Egipto, Asia central y la Mesopotamia; reino que cayó bajo la conquista árabe-musulmana.

La llegada del islam con la revolución iraní en 1979, marcó un antes y un después de esta gran cultura, y fue desdibujando la precepción que de ellos se tiene en el mundo. El Sha fue derrocado por los ayatolas que instauraron a sangre y fuego el moderno estado iraní, y con ellos llegó la represión teocrática, la subyugación del estado a la sociedad civil y muy especialmente a las mujeres, quienes pasaron a ser poco menos que un mueble.

De la república islámica surge el grupo terrorista Hamas en 1980, que se toma Palestina con una rama llamada los hermanos musulmanes, y en 2014 el ISIS se consolida como brazo armado tomando grandes territorios de Irak y Siria, sus raíces se remontan al 2000 como Al Qaeda, los mismos que derribaron las torres gemelas.

Hace más de 47 años, el pueblo iraní, los antiguos Persas, vienen padeciendo la tiranía de este régimen que se disfraza de religioso para oprimir a sus ciudadanos y, solamente este año de 2026, cansados de tantos abusos, decidieron enfrentar al régimen luchando por su libertad.

Los medios de comunicación tradicionales poco eco han hecho a estas luchas, pero las redes sociales se han encargado de mostrar las desgarradoras imágenes de civiles siendo masacrados por los militares adeptos al régimen de Jamenei, el ayatola en jefe. Se habla que, hasta la fecha, ya van más de dieciséis mil personas asesinadas, incluyendo ancianos, mujeres y niños. Todo un genocidio, cometido frente a todo el mundo, que permanece en silencio; ni la ONU, ni la Unión Europea ni los derechos humanos existen para levantar la voz en defensa de personas inermes de claman por su libertad.

Poco pueden hacer personas desarmadas, frente a los fusiles de uno de los ejércitos más letales del mundo, y nadie puede ni quieren hacer nada por ellos; el pueblo iraní muere ante la mirada indiferente de un mundo que perdió su capacidad de asombro. Lo mismo ocurre en Ucrania, en Cuba y hasta hace poco en Venezuela.

Hagamos visible la lucha de los valientes iraníes, es un deber moral, Dios permita que obtengan su anhelada libertad, ya lo dice nuestro himno cordobés “los pueblos que no luchan no tienen porvenir”.

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