Bandera de EE.UU. se izará de nuevo en Cuba después de 54 años
La embajada de Estados Unidos en Cuba, un edificio de siete pisos situado frente al paseo marítimo del Malecón, escenario de juegos de espías y punto sensible durante las décadas de la rivalidad más larga de la Guerra Fría será, a partir de hoy, símbolo de una relación más amistosa entre Washington y La Habana.
La razón: el secretario de Estado de E.U., John Kerry, caminará por los pasillos del lugar e izará la bandera de su país con motivo del restablecimiento de las relaciones tras cinco décadas de hostilidad, materializado en la ceremonia de apertura de la embajada que comenzó a funcionar el pasado 20 de julio.
“Mañana será un día histórico. El secretario de Estado está deseando comenzar su visita a Cuba”, dijo ayer en rueda de prensa el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby.
Sin embargo, José Luis Martínez, exiliado cubano y miembro de la Fundación Nacional Cubanoamericana, no cree que la ceremonia cambie la cotidianidad de los ciudadanos ni su relación con el Gobierno de Raúl Castro.
“Lo que veremos es una ceremonia, pero la relación más trascendental para los cubanos es la que tienen con el Gobierno de su país y esa no ha cambiado en absoluto desde que anunciaron el restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana. En Cuba continúan las detenciones, la opresión, las restricciones a la prensa, las violaciones a derechos humanos, el poco acceso a Internet y las limitaciones para los cubanos quieren negociar con Estados Unidos”, dijo el analista.
Durante las diez horas que pasará en La Habana, Kerry se reunirá con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, dará una conferencia de prensa junto a él y mantendrá dos ceremonias en la que se izará la bandera estadounidense. La primera será la oficial en la embajada de E.U. en La Habana, y a ella asistirá la delegación estadounidense, compuesta por unos 20 funcionarios y legisladores norteamericanos y algunos ciudadanos de los dos países, pero ningún disidente cubano. La segunda será con la disidencia.
No se aliviará la tensión
Su reunión con el canciller cubano será la segunda que ambos mantienen en menos de un mes, tras la de Washington el 20 de julio.
“Vamos a hablar muy directamente sobre una especie de plan general para una normalización verdadera y plena”, afirmó Kerry.
Una normalización que, a los ojos de Álvaro Alba, historiador y académico del Instituto de Estudios Cubanos en la Universidad de Miami, se ve imposible de alcanzar mientras sigan las diferencias en materia de derechos humanos.
“No creo que disminuya la tensión. Esta embajada no será como la de Estados Unidos en Bogotá, México o Francia. Será muy parecida a la de E.U. en China, Vietnam o Rusia, habrá presión de las autoridades locales”, señaló el analista.
Los cubanos, dice Alba, tendrán sentimientos encontrados después de hoy. “Primero estarán contentos porque a partir de ahora los lazos familiares y la comunicación serán más fluidos y posibles. Pero también habrá tristeza por que la situación de algunas libertades no cambiará”.
Ahora que Estados Unidos y Cuba tienen relaciones diplomáticas normales, el Departamento de Estado, a través de su vocero, dijo confiar en ver una “aceleración” del diálogo en asuntos como derechos humanos, telecomunicaciones y combate al narcotráfico, además de las reclamaciones de compensación económica de ambas partes.
Pero para lograr esos avances sigue siendo un obstáculo el embargo a la isla, algo que solo puede levantar el Congreso estadounidense, y la negativa de Estados Unidos a hablar sobre la devolución del territorio donde se encuentra la base naval de Guantánamo.
La visita de Kerry no ha estado exenta de críticas de legisladores estadounidenses de origen cubano, como la republicana Ileana Ros-Lehtinen, que hoy aseguró que mientras “los hermanos Castro sacan la alfombra roja para Kerry, el pueblo de Cuba seguirá encontrándose con violencia y arrestos”.
Disidentes, excluidos
El encuentro de Kerry con los disidentes se reservó para una segunda ceremonia que se celebrará de forma privada por la tarde en la residencia del encargado de negocios estadounidense en Cuba, Jeffrey DeLaurentis, y a la que acudirán “el doble” de invitados que a la cita en la embajada.
Entre esos invitados hay funcionarios “del Gobierno cubano, ciudadanos cubanoamericanos, artistas y líderes culturales cubanos, diplomáticos” estadounidenses en La Habana, “empresarios y activistas políticos, de derechos humanos y de los medios de comunicación”, adelantó ayer a Efe una fuente oficial de E.U.
Los disidentes invitados incluyen a la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler; Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional; y el líder de la Unión Patriótica, José Daniel Ferrer.
Aunque regresará a Washington la misma noche del viernes, Kerry prometió que encontrará un momento durante el día para “dar un paseo al aire libre por La Habana vieja” y encontrarse “con quien sea, escucharle y recibir otras impresiones” de la realidad cubana.
Durante las diez horas que pasará en La Habana, Kerry se reunirá con su homólogo cubano.


