¿Por qué algunas personas disfrutan morder o ser mordidas por su pareja? La ciencia detrás de este gesto
En redes sociales es común ver bromas o memes donde se dice que, además de abrazar y besar, morder también puede ser una forma de demostrar cariño. Aunque suele tomarse con humor, detrás de este comportamiento hay explicaciones relacionadas con la forma en que las personas expresan afecto o buscan mayor conexión en la intimidad.

En medio de conversaciones cotidianas y publicaciones virales en internet, cada vez es más común escuchar que morder a la pareja puede ser una forma de cariño o complicidad. Aunque muchas veces se menciona en tono de broma, especialistas señalan que este comportamiento tiene explicaciones relacionadas con las emociones, la cercanía física e incluso la respuesta del cuerpo al contacto. En Panorama del San Jorge revisamos por qué algunas personas disfrutan de este gesto.
En contextos afectivos, una mordida suave puede funcionar como una forma de interacción cercana. Algunas personas la utilizan de manera juguetona, similar a cuando alguien da un abrazo fuerte o aprieta la mano de alguien querido. Según información divulgada por el portal de salud Mejor con Salud, este tipo de contacto puede estimular la liberación de endorfinas, sustancias que generan sensaciones de bienestar y comodidad.
También puede aparecer como una respuesta física ante emociones intensas. Cuando alguien experimenta estrés, tensión o mucha emoción, es posible que tenga pequeños impulsos como morder, pellizcar o apretar algo sin darse cuenta. No se trata necesariamente de una intención de causar dolor, sino de una manera inconsciente de liberar energía acumulada.
En el ámbito de la intimidad de pareja, las mordidas también pueden formar parte del juego previo o del encuentro sexual. En este contexto aparece el término odaxelagnia, que describe el placer o excitación que algunas personas sienten al morder o ser mordidas durante la relación íntima. Este comportamiento no se considera extraño ni problemático cuando ocurre de forma consensuada y como complemento dentro de la interacción de la pareja.
Aunque a veces se relaciona con prácticas como el BDSM, los especialistas explican que no existe una relación obligatoria entre ambos conceptos. Mientras el BDSM se centra en dinámicas de poder o roles dentro de la relación, las mordidas pueden aparecer simplemente como una forma adicional de interacción. En cualquier caso, la clave está en el consentimiento y en mantener una comunicación clara para evitar incomodidades o situaciones que puedan resultar desagradables para alguna de las personas.





