Espiritualidad | No miremos hacia atrás, es mejor transformarnos

No nos quedemos añorando lo que teníamos antes de la pandemia. Es mejor hacerle frente a la adversidad, aprender la lección y comenzar el proceso de transformación que tanto necesitamos.
Hay que sacar fuerzas de donde sea para enfrentar las complicadas circunstancias que nos ha planteado este duro año.
Las situaciones nos instan a dejar atrás lo pasado y a reflexionar sobre lo que estamos afrontando, vislumbrando cambios definitivos.
No podemos seguir lamentándonos, ni mucho menos vivir ‘congelados’ en lo que éramos antes de todo esto. Anclarse en la queja, además de ser contraproducente, nos ahondaría la crisis.
Debemos mirar hacia el frente con decisión y con la fortaleza necesaria para visualizar un mejor futuro. Más allá de lo que hayamos vivido cada uno de nosotros, hay que renacer.
Sé que muchos hemos atravesado por complicadas fases en todo este proceso de adaptación al aislamiento. Han sido tiempos duros en los que hemos sentido todo tipo de emociones negativas, pasando además por fuertes golpes económicos, anímicos y de salud.
Pese a ello es fundamental acomodarnos gradualmente a esta nueva realidad y dejar de una vez por todas el rol de víctimas.
No se trata de que nos vayamos lanza en ristre contra nosotros mismos, ni tampoco debemos ahogarnos en una crisis existencial.
Es mejor ver el momento actual con serenidad y de una manera objetiva y sincera.
Para ello, será fundamental reconocer, valorar e identificar nuestras fortalezas personales para hacer acopio de ellas y rehacernos.
Si bien la tarea no es fácil, sí tenemos la capacidad de reorientar nuestra vida y de reconstruirla como queramos que ella sea, más allá de las adversidades.
Insisto en que lo importante es desechar pensamientos negativos y ver el entorno de una forma más alentadora, cultivando las esperanzas por un mejor mañana.
Hay que acudir a nuestra capacidad de resiliencia, la cual debe ir de la mano con nuestra salud mental y emocional, para tener más herramientas y superar cada una de las situaciones difíciles que han venido irrumpiendo de manera abrupta en nuestra cotidianidad.
En ese sentido, un cambio de actitud y de mentalidad ante los problemas será de gran utilidad para poder superarlos de una manera efectiva.
¡Somos más fuertes de lo que creemos!
Obviamente serán necesarios algunos ajustes en nuestra vida. Debemos reencontrarnos con nosotros mismos y reacomodarnos a las realidades del presente que nos ha tocado vivir.
Pese a lo difícil que pueda resultar este tiempo, en la medida en que enfrentemos con entereza las vicisitudes y aprendamos las lecciones que ellos quieran darnos, podremos salir adelante.
Solo mirando de frente los problemas podremos vencerlos.
Aceptemos las cosas tal y como ellas vienen; de esa manera podremos vivir con más tranquilidad y así permitiremos que nuevas experiencias enriquezcan nuestra vida.
La madurez, la serenidad y el sentido de superación que apliquemos en este proceso serán claves para conquistar nuevos proyectos en un plazo más corto del que pudiéramos imaginar.
Y si queremos alcanzar un equilibrio personal estable y sólido, tenemos que tomar la decisión de darle un vistazo más agudo y sincero a nuestra vida, para que podamos dejar al descubierto porciones de nosotros mismos que antes de la pandemia no habíamos querido ver y reconocer.
¡Pidámosle a Dios que nos bendiga y nos acompañe a todos en este importante proceso!




