Opinión | Nadie quiere un golpe de estado
Por Bibiana Cabarcas
Ya se está volviendo paisaje que cada fin de semana, cunado empieza la “agenda privada” del presidente Petro, su cuenta de la red social X, a la que el mandatario es muy aficionado ; sea la punta de lanza que utiliza el presidente para expresar sus temores de que le den un golpe de estado. Tremenda obsesión que tiene Petro de que no lo dejen terminar su mandato, y aunque posiblemente sea una enorme realidad, el caso es que, si esto ocurre, no es por la presión maquiavélica de la oposición de la “ultraderecha oligárquica” colombiana, sino del círculo cercano e íntimo del presidente.
Empecemos por el escándalo de Laura Sarabia, la niñera, las maletas llenas de billetes desaparecidas y las acusaciones de Benedetti; fueron ellos mismos que filtraron el novelón corrupto hacia la prensa, lo que terminó con la renuncia de la Sarabia, la destitución de Benedetti y un “suicidio” algo extraño del coronel Devia. Desde ese momento Petro sale con su teoría del golpe blando maquinado por la oposición y les echa la culpa a los medios de comunicación que lo único que hacen es informar el tramuyo.
Luego viene la bomba de la declaración de Nicolás Petro, sobre los dineros que financiaron la campaña presidencial en la costa y su vinculación, por parte de la fiscalía, al delito de posible lavado de activos y enriquecimiento ilícito, confesados por él, que lo tienen ad portas de una sentencia condenatoria y de pasar un buen rato en la cárcel. Este escándalo lo sacó a la luz Day Vásquez, nuera del presidente y que se ha convertido en la principal testigo en contra de su ex marido Nicolás y tiene contra las cuerdas al presidente, ya que según Nicolás estos dineros si entraron a la campaña. El caso lo lleva la fiscalía de Francisco Barbosa, quien es visto como un enemigo por el mandatario, y que espera con ansias la elección de una fiscal de su entera confianza ¿por qué será?
Tenemos también el caso de los topes sobrepasados durante la campaña presidencial, y que están siendo investigados por la CNE, que ahora enredan más al primer mandatario con el aporte de FECODE por quinientos millones de pesos, que entraron a la campaña, y que no fueron reportados por ésta. Con este aporte, presuntamente se estaría confirmando la violación de los topes permitidos por ley, dando paso al incumplimiento del artículo 109 de la constitución política de Colombia. Concretamente el artículo dice: “La violación de los topes máximos de financiación de las campañas, debidamente comprobada, será sancionada con la pérdida de investidura del cargo” Las investigaciones están bastante avanzadas y todo indica que las autoridades del caso tienen serios indicios de la violación del artículo 109 y deberá compulsar copias a la comisión de acusaciones de la cámara. Obviamente esto tiene en ascuas a Petro y sus coequiperos, que ya están anunciando marchas de apoyo al gobernante, y éste ni corto ni perezoso incita a marchas y defender a su gobierno progresista al que, según el propio presidente, quieren tumbar, pidiendo ayuda internacional por su cuenta de X; por donde se agarró a pelear con una cuenta falsa de francisco Barbosa, habla del quiebre institucional en varios idiomas cuyo fin es derrocarlo, patético.
Nadie quiere un golpe de estado en Colombia, los líos que tiene Gustavo Petro vienen de su entorno íntimo, y sí, si lo pueden sacar legalmente de la presidencia.



