El hábito de “tronarse” el cuello podría estar afectando tu salud sin que lo notes
Aunque muchas personas lo hacen para aliviar la tensión, hacer crujir el cuello puede convertirse en un hábito perjudicial si se repite con frecuencia.

Ese sonido seco que aparece al mover el cuello no es raro. De hecho, muchas personas lo buscan para aliviar la rigidez después de un día de trabajo o estrés. Sin embargo, especialistas advierten que convertir este gesto en costumbre puede traer más problemas que beneficios. Así lo explican en Panorama del San Jorge, donde se aborda este hábito tan común en la vida diaria.
El cuello es una de las zonas más sensibles del cuerpo. Se estima que cerca del 20 % de los adultos experimentará dolor o tensión cervical en algún momento. Molestias como rigidez, dificultad para mover la cabeza o incluso dolores de cabeza pueden aparecer, muchas veces relacionados con factores cotidianos como el estrés, las malas posturas o el sedentarismo.
Cuando el cuello “cruje”, el sonido suele explicarse por un fenómeno conocido como cavitación. En palabras simples, al mover una articulación de forma brusca, el líquido que la rodea cambia de presión y libera pequeñas burbujas de gas, lo que genera ese chasquido característico. Aunque esto puede ocurrir de forma natural al moverse, forzarlo repetidamente no es recomendable.
Los especialistas insisten en que manipular el cuello por cuenta propia puede generar consecuencias. Entre los riesgos se mencionan contracturas, irritación de nervios, desgaste de las articulaciones e incluso complicaciones más serias si se realiza de manera inadecuada. Además, el alivio que se siente suele ser temporal, lo que lleva a repetir el hábito con más frecuencia.
Ante la tensión cervical, la recomendación es clara: evitar movimientos bruscos y acudir a un profesional de la salud. Mantener una buena postura, hacer pausas activas y cuidar los hábitos diarios resulta mucho más efectivo para proteger esta zona del cuerpo y prevenir molestias a largo plazo.
