OPINIÓN

Opinión | Mañana

Por Sandra Angulo Calderón

Mañana, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Colombia vive uno de los momentos más importantes de su democracia. Sin embargo, más allá de elegir a un presidente, este es un ejercicio que nos invita a reflexionar sobre nuestra responsabilidad como ciudadanos y como territorio, mediante el ejercicio democrático e individual del voto.

El departamento de Córdoba, una tierra rica en recursos naturales, diversidad cultural y potencial productivo, el voto no puede ser un acto automático e indiferente. Debe ser un voto consciente, informado y responsable, que entienda que las verdaderas transformaciones en nuestros territorios con grandes disparidades, no depende únicamente de quien llegue a la Presidencia, sino de la capacidad que tengamos como sociedad para construir de manera conjunta.

El próximo presidente de la República sigue con el gran reto  gobernar con todos y para todos, pero también de articularse con los liderazgos regionales, con los gobiernos departamentales, municipales, sector privado, academia, organizaciones sociales y comunidad  civil,  solo a través de esa articulación será posible que los recursos lleguen de manera eficiente a los territorios y se traduzcan en oportunidades para la gente, teniendo coherencia con la forma como que administrativamente se distribuye el presupuesto Nacional.

Córdoba necesita precisamente eso: una visión compartida de desarrollo, donde se aproveche su riqueza agropecuaria, turística, cultural, minera y energética, pero con responsabilidad social, ambiental y con respeto por los derechos de los trabajadores. No se trata solo de crecer, sino de hacerlo de manera sostenible y equitativa.

Como mujer lidera comprometida con mi territorio, hago un llamado a la unidad y al diálogo. No podemos permitir que las diferencias políticas nos dividan como sociedad. Por el contrario, este debe ser un momento para reconocernos, escucharnos y entender que, más allá de las posturas, todos buscamos un mejor futuro para nuestras familias y nuestras comunidades, ante todo las dispersas y profundas.

También es fundamental recordar que la baja participación electoral debilita nuestra democracia. Si no votamos, renunciamos a nuestra voz y a nuestra capacidad de incidir en el rumbo del país. Por eso, hoy más que nunca, invito a todos los cordobeses a salir a votar en paz, con esperanza y con convicción.

Porque al final, no es un presidente quien transforma un país. Somos todos, desde cada territorio, desde cada decisión consciente, quienes construimos el presente y el futuro de Colombia.

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