La firma de tres peloteros cordobeses con organizaciones de Grandes Ligas, la sexta final consecutiva de Vaqueros y el surgimiento constante de prospectos para la MLB muestran cómo, pese a la falta de apoyo y recursos, el talento natural florece.
Ese “talento silvestre” es como una planta que crece entre las grietas, sin agua ni cuidado, pero que, contra todo pronóstico, da fruto.
Es admirable que academias como Prospectos Montería, con apenas un patio para entrenar y sin torneos locales, logren seis firmas en una década, incluyendo al grandes ligas Jordan Díaz. Vaqueros, a pesar de un calendario adverso, alcanzó otra final, impulsado por figuras como Brayan Buelvas (Oakland), José Ramos (Gigantes de San Francisco) y Gustavo Campero (Angelinos).
Otro caso es el de Diover Ávila, quien este año jugó con Leones. Sin competencia de alto nivel, se refugia en el sóftbol para mantenerse activo, y aun así responde en la temporada profesional. Su historia, como la de tantos otros, refleja el sacrificio y la pasión que caracterizan al beisbolista cordobés.
Sin embargo, el talento no basta. Córdoba necesita más escenarios para la práctica del béisbol: canchas, campos y una liga activa que fomente torneos para desarrollar a estos jugadores. Así, en el futuro, no serán solo tres firmas, sino muchas más. Porque, aunque el talento abunda, muchos de estos talentos silvestres pueden perderse por falta de oportunidades.
Otro aspecto crucial es la responsabilidad de la Federación Colombiana de Béisbol y Diprobéisbol, que deben procurar organizar un torneo previo al inicio de la Liga Invernal de Béisbol Profesional. Esto permitiría a jugadores sin contrato mantenerse en forma, ganar experiencia y exhibirse mientras esperan oportunidades de firma. Sin este apoyo, se corre el riesgo de que el talento local quede relegado o se pierda en el anonimato.
Por último, Montería necesita con urgencia un estadio digno de su afición, que supere la limitada capacidad del estadio 18 de Junio. Este escenario ha sido caballo de batalla en campañas electorales, pero sigue siendo un discurso vacío. Córdoba merece más inversión y compromiso. La pasión y el talento están aquí; solo falta el apoyo necesario para llevarlos al siguiente nivel.
…Y hoy, ¡que ganen los Vaqueros! Esta afición lo merece.


