COCINA

El truco de cocina que ablanda cualquier carne en 30 minutos (y el error que debes evitar).

Un ingrediente que casi todos tenemos en la cocina puede evitar que un filete termine duro y correoso.

A cualquiera le ha pasado: compras una carne que se ve perfecta, la cocinas con cariño y al final queda tan dura que parece suela. Pues bien, un truco usado en cocinas profesionales —y que puedes hacer en casa sin gastar más— es usar bicarbonato de sodio para suavizar cortes difíciles. Este método, que se ha vuelto tendencia en búsquedas de cocina doméstica, funciona en apenas 30 minutos.

El bicarbonato es más famoso por limpiar la casa o ablandar granos, pero también sirve para mejorar la textura de ciertos cortes de carne. Según explican chefs consultados en tutoriales de cocina y blogs especializados, su efecto es inmediato en filetes delgados, tiras para salteados y carnes picadas. Es decir, cortes que solemos preparar a la plancha o en recetas rápidas, muy comunes en los hogares del Caribe colombiano.

El proceso es sencillo: se espolvorea una cucharadita de bicarbonato sobre la carne, se deja actuar media hora y luego se lava bien con agua fría. En el caso de tiras finas o carne molida, también funciona disolviéndolo en una taza de agua y sumergiendo el corte. Tras enjuagar, basta con secar bien con papel de cocina para que quede lista para la sartén. Según Panorama del San Jorge, esta técnica se ha popularizado porque evita desperdiciar carne y mejora recetas caseras sin complicaciones.

La explicación está en la química básica: el bicarbonato es alcalino y aumenta el pH en la superficie de la carne, lo que ayuda a retener humedad y relajar las fibras. De ahí que el resultado sea una textura más suave y jugosa. Sin embargo, no es un truco universal. En cortes gruesos —como falda, osobuco o carnes para guisos— no funciona porque no logra penetrar en profundidad, y esos cortes necesitan cocción lenta para ablandar el colágeno.

Tampoco conviene usarlo en carnes de alta calidad como lomo alto o solomillo, ya que ya son suaves por naturaleza. Además, los expertos advierten que excederse en la cantidad o en el tiempo de reposo puede dejar la carne con una textura pastosa. La clave es la moderación y entender en qué cortes sí es útil y en cuáles no.

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