Espiritualidad | Ya es hora de transformarse

La transformación comienza con usted mismo, entre otras cosas, porque el cambio es un proceso individual y personal.
Aferrarse con vehemencia a las viejas estructuras, sobre las cuales edificó su pasado, significaría viajar en contra del destino y desaprovechar las enormes posibilidades que se le van a presentar en el futuro.
Quítese esa venda que usted mismo se puso en sus ojos y dese cuenta del daño que está haciéndose al apostarle a lo ‘vetusto’.
Es clave cerrar etapas y pasar la página, entre otras cosas, porque todo en la vida es cambio. ¡Si no lo hace, se estancará!
Replantee sus estrategias y ábrales campo a iniciativas novedosas. Cuando pase de lo viejo a lo moderno, descubrirá que ha crecido mental y espiritualmente y, sobre todo, que vale la pena el esfuerzo de adaptarse a los giros del mundo actual.
No continúe con esa rutina desaliñada; no puede ser perezoso. Mejor diseñe estrategias que lo conduzcan hacia su propia evolución.
Para transformar su mundo, debe ser consciente de que está apegado a viejas costumbres y hábitos que son, en últimas, los que no le permiten avanzar.
La vida de hoy y en general el tiempo de pandemia ya le enseñaron que debe estar preparado a los imprevistos y que sí puede asumirlos con serenidad.
Salga de ese mutismo que le impide ‘decirse las cosas’ de una manera distinta y que, en cierta medida, no lo deja surgir.
Si se renueva; es decir, si mira al horizonte y forja herramientas esperanzadoras que le permitan mantener la fuerza necesaria para seguir luchando, Dios lo recompensará.
El cambio es una parte inherente de su naturaleza. Por esta razón, le conviene aceptar de buena manera cualquier tentativa de transformación que se le presente, para que pueda aprovechar esa energía de cambio en beneficio propio.
Si cultiva la firmeza de espíritu y de acción, podrá disfrutar de un mejor panorama. Llegó el tiempo de centrar todas sus energías y emprender, con el mayor entusiasmo posible, su transformación.
Yo sé que el cambio genera incertidumbre y que esa duda podría hacerlo trastabillar. Sin embargo, tenga claro que puede recuperar la confianza en usted mismo y atreverse a dar ese cambio que tanto requiere.
Tenga en cuenta, eso sí, que por mucho que intente controlar su mundo habrá ciertas situaciones o circunstancias que sucederán sin que lo espere y no por eso debe amargarse.
Por mucho miedo que tenga, la renovación le hará tomar otros aires y eso le permitirá enfrentar las experiencias que le corresponda vivir.
Tómese un tiempo prudencial para detectar qué es lo más importante para usted en este momento, qué es lo que quiere lograr con su vida, qué lo hace sentirse pleno o en cuál momento de su existencia se encuentra. Ese será el primer paso para esa transformación que tanto requiere.
Y cuando encuentre las debidas respuestas a estas inquietudes, debe establecerse metas a corto, medio y largo plazo para poder pasar a la acción. ¡Dios lo bendiga!
Por: Euclides Kilô A





