OPINIÓN

Opinión | El puente está quebrado

Por Bibiana Cabarcas

“El puente está quebrado, ¿con qué lo curaremos? Con cáscara de huevo, burritos al potrero” así dice la canción infantil del juego que pase el rey, y sigue así: “Que pase el rey que quiera pasar con todos sus hijos menos el de atrás” y entonces todos pasan menos el de atrás, al último no lo dejan cruzar el puente. Esta vieja ronda infantil la están recordando por estos días los sufridos habitantes de la vereda la Fortuna, en Planeta Rica, quienes ya llevan cuatro administraciones municipales llenas de promesas y cero cumplimientos en la adecuación del arroyo Carolina y el puente que los comunica con su cabecera urbana.

La historia ha sido ampliamente documentada por los medios locales y nacionales que se han tomado el trabajo de informar el padecimiento de una comunidad altamente productiva y despensa de Planeta Rica, que ha visto como a lo largo de doce años, cuando se empezó a desbordarse el arroyo por arrojarle material vegetal debido a la deforestación y tala indiscriminada de árboles; el puente construido por el primer alcalde elegido popularmente, se fue sedimentando hasta que debido a las fuerzas de las aguas que buscaban su cauce, se hundió, y con él la esperanza de más de quinientas familias que viven en la zona, y los finqueros que ven deteriorarse sus propiedades y el trabajo honrado de muchos años.

Los habitantes de la vereda, liderados por un grupo de finqueros tomaron la valiente decisión de hacer una acción popular para hacer valer sus derechos, y el juzgado quinto administrativo de Montería les concedió la razón, solo que el alcalde Tamayo apeló y tuvieron que esperar a que el tribunal administrativo les fallara; y sí, les volvieron a conceder la razón y conminaron al burgomaestre a que en seis meses el municipio, la gobernación de Córdoba y la CVS les solucionaran el problema. Pero, los seis meses pasaron, llegó un nuevo alcalde y no ha pasado absolutamente nada; el puente sigue quebrado, el arroyo desbordado, las fincas inundadas y la vía intransitable hasta para las motos.

De nuevo, los finqueros y la comunidad apelaron a la autoridad judicial a través de un desacato, y el juzgado les reitera que, en un término de diez días hábiles, las autoridades municipales, departamentales y la CVS, deben dar respuesta con acciones concretas a la problemática de la vereda La Fortuna.

Por el momento se conoce extraoficialmente que el municipio de Planeta Rica, solicitó estudios previos para una contratación de mínima cuantía de treinta y seis millones cuatrocientos mil pesos; suma irrisoria si se tiene en cuenta el tamaño del afluente que nace en San Carlos y atraviesa Planeta Rica y que solamente serviría para evitar que el actual alcalde sea sancionado según lo señalado por el artículo 52, decreto 2591 de 1991 que dice: “ quien incumple la orden incurre en desacato, sancionable con arresto hasta de seis meses y multa de hasta veinte salarios mínimos legales”. De la gobernación y la CVS no se sabe nada.

Esta es Colombia, y así se repite en miles de veredas y vías rurales, que se enfrentan a la dejadez de las autoridades y a las argucias legales, para sacarle el cuerpo a sus responsabilidades, autoridades elegidas para velar por el bienestar de todos sus habitantes y que dejan mucho que desear.


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