
Para nadie es un secreto que, desde su posesión como presidente, Petro ha estado dando tumbos de escándalo en escándalo, que van desde la niñera de Laura Sarabia y toda esa historia de suicidios y dineros en bolsas, pasando por su hijo Nicolás y los dineros turbios de la financiación de su campaña, la UNGRD, que ya lleva a varios de sus más estrechos colaboradores tras las rejas; la caída de Ecopetrol, los viajecitos a Panamá y las cartas de su exministro Leyva con los señalamientos de adicciones a las drogas; todo esto no ha sido suficiente para que el 30% de seguidores fieles del presidente mermen, antes por el contrario y, según las últimas encuestas, la aprobación del presidente pasó del 32% al 37% en el último bimestre.
Aunque esta aprobación sigue siendo baja, son los números que más le favorecen desde diciembre de 2023, en donde la aprobación apenas la tenia en un 26% y la desaprobación llegó a un 66%. Todo indica que la bandera de la consulta popular esgrimida por el gobierno bajo la premisa de defender los derechos de los trabajadores ha calado en la gente, y es lo que ha mantenido he incluso aumentado levemente la popularidad del presidente.
Las ciudades en donde mayor favorabilidad tiene Petro son Cali y Barranquilla con un 45%, seguida por Bogotá, ciudades que tradicionalmente ponen presidentes, y en donde peor le va es en Medellín con un 74% de desaprobación.
Los menores de 34 años son lo que mejor califican a Petro y en los estratos socioeconómicos 1 y 2, en donde la aprobación llega al 41%.
El discurso del presidente de que todo lo que pasa negativo en Colombia no es su culpa, que no lo han dejado gobernar y que “heredó” una problemática de la “ultra derecha” desde hace 200 años, está dando resultado. También le ayuda tener el monopolio de los medios de comunicación en horario prime y los discursos incendiarios victimistas que apelan a la emotividad de la opinión pública. Todo esto ocurre ante la mirada de una oposición que no está unida, que se encuentra dispersa por enormes egos y que se dejó quitar el protagonismo, ya que, sin Petro, no tienen propuestas. Todos lo atacan y ninguno plantea verdaderas soluciones que marquen un punto y aparte con el actual gobierno. ¿Un Bukele, un Milei, Un Trump? No se ve en Colombia a nadie con esas características, que aglutine a una opinión pública huérfana y falta de liderazgo, que añora a un Álvaro Uribe, que se está defendiendo de un juicio político disfrazado de jurídico.
Las elecciones del 2026 están muy cerca ¿le alcanzará este 37% al gobierno y su enorme chequera para colocar a un sucesor? Y la respuesta es que sí, efectivamente tal y como van las cosas, Petro puede dejar un sucesor, para infortunio de los colombianos.
______________________________________________________________________________________
Las opiniones expresadas de los columnistas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de Panorama del San Jorge o del director.



