VIDA Y SALUD

¿Sigue sintiendo que todo se mueve después de un temblor? Esta es la razón

El movimiento termina, pero para algunas personas la sensación continúa. Mareos, náuseas o la percepción de que el piso sigue balanceándose pueden aparecer después de un temblor por la respuesta del sistema encargado del equilibrio y por el estrés que genera el evento.

El sismo ya pasó, todo parece estar quieto, pero usted todavía siente que el piso se mueve. Esta sensación de inestabilidad puede presentarse después de un temblor y durar desde algunos minutos hasta más tiempo. Una de las explicaciones está relacionada con el sistema vestibular, ubicado en el oído interno y fundamental para mantener el equilibrio y reconocer cómo se mueve nuestro cuerpo en el espacio.

Durante un sismo, el movimiento inesperado del suelo envía al cerebro señales poco habituales. Normalmente, la vista, el oído interno y otras señales corporales trabajan coordinadamente para indicarnos si estamos quietos o en movimiento. Después del temblor puede producirse temporalmente una diferencia entre esa información: los ojos ven que todo está estable, mientras el sistema vestibular todavía procesa las sensaciones provocadas por el movimiento.

La doctora Katherine Pérez León, especialista en terapias alternativas citada por El Tiempo, explica que el oído participa en la percepción de los cambios ocurridos durante el sismo y posteriormente el cerebro debe volver a integrar esas señales para recuperar una sensación estable. Algunas personas incluso pueden experimentar un movimiento fantasma, esa particular percepción de que el cuerpo continúa balanceándose cuando en realidad el suelo ya está quieto.

El estrés también puede intensificar las molestias. Un temblor puede activar una fuerte respuesta emocional y del sistema nervioso, acompañada de palpitaciones, sudoración, respiración acelerada, ansiedad o mareo. Por eso, una persona que continúa muy tensionada después del evento podría percibir con mayor intensidad la inestabilidad. Desde Panorama del San Jorge recordamos que la duración de estos síntomas puede variar y también puede verse influida por nuevas réplicas o por mantener un elevado estado de tensión.

Para aliviar el malestar puede ayudar respirar lentamente, fijar la mirada en un punto estable, reducir el uso de pantallas si empeoran el mareo, descansar en un lugar seguro y mantenerse hidratado. Si el mareo es intenso, no desaparece o aparece acompañado de otros síntomas preocupantes, lo recomendable es consultar a un profesional de la salud para establecer qué lo está causando.

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