ESPIRITUALIDADTENDENCIAS

Espiritualidad | ¡Estamos conectados!

Dicen que todas las personas que aparecen en nuestra vida están predestinadas para que nos encontremos con ellas. ¡Y cada una nos deja grandes lecciones!

Cada ser humano que aparece en nuestra vida llega para enseñarnos algo y, de alguna forma, para ayudarnos a cumplir nuestra misión en este mundo. Por eso se podría decir que nadie se nos cruza por azar ni por casualidad.

Según un proverbio chino, todos tenemos un hilo invisible que nos conecta con aquellos que debemos conocer.

Y tal aforismo también nos recuerda que si bien ese lazo se podrá enredar algunas veces, jamás se romperá.

Familiares, amigos, compañeros de trabajo, profesores, colegas, jefes y amores aparecerán cuando deban estar a nuestro lado.

Y así nos hagamos los indiferentes o pretendamos ‘sacarles el quite’, tarde o temprano quienes estén destinados a encontrarse con nosotros llegarán sin importar tiempo, lugar o circunstancias.

Varios de ellos aparecen en nuestro mundo para hacernos ver algo que no vemos; otros nos permiten transformarnos; hay quienes llegan para recordarnos cuál es nuestra tarea en esta vida; hay muchos que nos ayudan a crecer y hay otros que nos hacen madurar.

Claro, también tenemos que hablar de los que definitivamente se quedan a nuestro lado, ya sea porque comparten una misión similar o porque simplemente la conexión con ellos viene en el ADN y están tatuados con tinta indeleble.

Obvio hay quienes solo aparecen en ciertas temporadas, otros se demoran un poco más y están los que les basta solo un segundo para darnos un giro de 180 grados.

Dicen que las vidas están entrelazadas, pero yo prefiero hablar de conexión, de química o incluso de destino.

Se trata de relaciones espontáneas, que no son forzadas ni mucho menos calculadas. Todo fluye tan perfecto que, en un abrir y cerrar de ojos, estas personas tocan nuestra alma.

Cada ser, cada situación, cada problema que tengamos, cada momento feliz y en general todas las experiencias que experimentemos con los demás se dan para que comprendamos algo.

Es fundamental detectar el motivo por el que alguien entra en nuestra vida, pues de esta forma asimilaremos muchas cosas.

Las personas que más nos marcan son las que nos llenan, porque así sea de un modo pasajero saben sacarnos una alegría o un poco de chispa.

No obstante, hay otras que llegan y nos dejan alguna huella negativa. Esas personas no deben ser menospreciadas; sin embargo tampoco podemos atarnos a sus negras intenciones. Ellas están para enseñarnos lecciones, no para amargarnos.

Amigos o enemigos, parejas o simplemente amoríos, parientes o vecinos van a impactarnos de alguna forma y hasta pueden influir en nuestras decisiones.

Por eso debemos ser conscientes de que todo lo que hacemos en nuestra vida repercutirá en quienes nos rodean.

Insisto en decir que la vida es un constante aprendizaje. Siempre alguien entra o sale de nuestro entorno y, en medio de alguna circunstancia, nos podrá sorprender.

Por: Euclides Kilô Ardila

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba