Café e hipertensión: ¿cuántas tazas al día puede tomar sin afectar su presión?
El café, la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua, suele generar preocupación entre quienes padecen hipertensión. ¿Sube realmente la presión? ¿Es necesario dejarlo por completo? Especialistas explican qué tan seguro es su consumo y en qué cantidad.

Para muchos, el día no arranca sin una taza de café. Sin embargo, en personas con hipertensión arterial, esa costumbre diaria suele ir acompañada de dudas. De acuerdo con la Sociedad Peruana de Hipertensión Arterial (SPHTA) y el cardiólogo Javier Simborth Luna, el café puede producir un aumento momentáneo de la presión, pero no está relacionado con hipertensión crónica cuando se consume con moderación.
Ese incremento temporal suele durar entre cuatro y seis horas, según reportes citados por la Mayo Clinic. Es más frecuente en personas sensibles a la cafeína o en quienes no están acostumbradas a tomar café. Puede sentirse como una ligera aceleración del corazón o una sensación de inquietud, algo similar a cuando se recibe una noticia inesperada. No obstante, los especialistas aclaran que este efecto no se mantiene a largo plazo.
Con el consumo habitual, el cuerpo desarrolla cierta tolerancia a la cafeína. Es decir, así como alguien se acostumbra al calor del mediodía en la Costa, el organismo aprende a manejar mejor el estímulo del café. Por eso, en personas que lo toman de manera regular y moderada, no se observa un aumento sostenido de la presión arterial.
Las recomendaciones coinciden en que quienes tienen presión alta pueden consumir entre dos y cuatro tazas al día, preferiblemente en la mañana para evitar problemas de sueño. Lo clave es observar la reacción individual: si después de tomar café la presión se eleva de forma evidente o aparecen síntomas como palpitaciones, ansiedad o insomnio, lo ideal es reducir la cantidad, optar por descafeinado o consultar al médico.
Además, estudios recientes señalan que el consumo habitual de café podría asociarse con menor riesgo de diabetes, depresión y enfermedad de Parkinson, e incluso con reducción de mortalidad cardiovascular en personas con antecedentes de infarto o accidente cerebrovascular. Sin embargo, no todos reaccionan igual: en algunas mujeres un consumo elevado se ha vinculado con mayor riesgo de fracturas, y durante el embarazo se recomienda disminuir o evitar la cafeína.





