De las pantallas al papel para mejorar el rendimiento escolar.
Tras 15 años priorizando herramientas digitales en las aulas, Suecia busca volver a los libros de texto, alegando que el uso excesivo de pantallas afecta el rendimiento académico.
Durante los últimos 15 años, Suecia lideró una transición tecnológica en sus escuelas, reemplazando gradualmente los libros de texto por herramientas digitales como tabletas, computadoras y smartphones. Sin embargo, los resultados no han sido los esperados, y el gobierno ha decidido dar marcha atrás: las pantallas serán relegadas para dar paso nuevamente al papel.
La Ministra de Educación, Lotta Edholm, señaló que el excesivo uso de dispositivos electrónicos ha influido negativamente en el rendimiento escolar. Según estudios recientes, leer en pantallas retroiluminadas cansa más que hacerlo en papel, afectando la memoria y la comprensión lectora. Además, muchos padres han expresado su preocupación sobre las distracciones que estos dispositivos generan, como videojuegos o redes sociales, durante las horas de estudio.
Para revertir esta tendencia, el gobierno sueco ha destinado 60 millones de euros en 2023 y 44 millones adicionales entre 2024 y 2025 con el objetivo de garantizar un libro de texto por asignatura y estudiante en todas las escuelas del país. La medida busca fomentar un aprendizaje más profundo, crítico y libre de distracciones tecnológicas.
Aunque las herramientas digitales aportan beneficios como interactividad y acceso rápido a la información, en Suecia han constatado que también pueden mermar las capacidades cognitivas de los estudiantes. Este viraje hacia el uso tradicional de libros de texto podría marcar una nueva etapa en el debate global sobre el impacto de la tecnología en la educación.





