Hablar de Juan José es hablar de pujanza, de gente buena, de un pueblo campesino al que le ha tocado pararse firme en medio de los azotes de la violencia que por décadas lo han golpeado y el olvido del Estado. Somos el corregimiento más grande del municipio de Puerto Libertador, la despensa que le mete el hombro al municipio, y por nuestras venas corre la fuerza de grandes fuentes hídricas como el río San Jorge, Rio sucio, soledad, chimurro que ve pasar los días con la esperanza de que nos miren con el respeto que merecemos. Por eso, hoy es necesario alzar la voz con firmeza, no desde el odio ni el inconformismo ciego, sino desde el derecho que nos asiste como ciudadanos que merecen vivir con dignidad.
Para el año 2023 se posesionó la nueva administración de nuestro municipio a cargo del señor Ramón Rubio, quien llegó al poder haciéndose llamar «el hijo del campo». Ese lema despertó expectativas en muchos, pero la realidad para nuestro casco urbano ha sido muy distinta. Desde que empezó este gobierno, en Juan José no se ha puesto ni un solo bloque que demuestre un compromiso real con el pueblo. Y esto no es un reclamo de unos pocos; es una exigencia de muchos, tanto de quienes le dieron el voto de confianza como de quienes decidimos no acompañarlo. Al fin y al cabo, cuando un mandatario asume el cargo, su deber es gobernar para todo el territorio, sin distinciones políticas.
Es de caballeros reconocer las cosas, y no se trata de criticar por criticar. Sabemos que se ha hecho inversión en algunas veredas vecinas con la mejora de colegios, vías y puentes. Eso está muy bien y la gente del campo lo necesita. Pero, ¿por qué al centro poblado de Juan José lo tienen saltado? No tenemos un escenario deportivo digno donde nuestros jóvenes, niños y comunidad en general puedan recrearse y alejarse incluso de malos caminos, no contamos con un parque digno y representativo para que las familias salgan a integrarse, ni vemos una sola infraestructura nueva que nos haga sentir que vamos para adelante. Nuestras calles merecen estar pavimentadas y contar con una entrada digna que demuestre a primera vista lo hermoso que es Juan José y la calidez de su gente.
Lo único que se ha visto en el pueblo son los 2 puentes de material sobre la quebrada La Zumbadora que hacían falta. Si bien esta es una obra importante para la comunidad, Pero resulta muy poquito para las dimensiones y las necesidades de Juan José. Nuestro pueblo merece más, mucho más en otras áreas fundamentales. Hay cientos de familias esperando que desde esta administración se haga un aporte verdaderamente significativo que le cambie la cara al corregimiento, que impulse el progreso y que nos permita llamar al turismo, aprovechando la gran bendición que tenemos con nuestro río San Jorge y sus quebradas a su arredor.
Un ejemplo claro de esta parálisis es el tema del acueducto. Se ha escuchado hablar mucho de este proyecto cada año, e incluso el terreno para su construcción ya fue comprado y dejado listo por la administración que salió. Es decir, el espacio está asegurado desde hace rato y la mesa quedó servida para avanzar. Sin embargo, la obra sigue sin arrancar, la gente sigue esperando por agua digna y las soluciones no se ven por ningún lado.
Falta escasamente año y medio para que se acabe este gobierno municipal. El tiempo corre ligero y Juan José todavía sigue esperando en la banca, lo más probable es que lleguen el próximo año con nuevas promesas y todo siga igual. Este escrito es un llamado a la reflexión y a mirar a Juan José de verdad con ojos de amor. Al señor alcalde, «el hijo del campo», le recordamos que gobernar con justicia es cumplirles a todos los sectores de su municipio. No permita que su mandato termine siendo otra oportunidad perdida para uno de los corregimientos que más le aporta a Puerto Libertador.
A la comunidad de Juan José, la invitación es a mantener la frente en alto y a seguir exigiendo lo que por derecho nos corresponde. Nuestro pueblo es grande por su historia y por su gente, y ya va siendo hora de que nos den el lugar que nos hemos ganado con tanto esfuerzo.



