Tiempos difíciles estamos pasando en Colombia, y tiempos peores nos vienen de perpetuarse en el poder la nefasta izquierda. No es momento de estar indecisos, ni de esperar una segunda vuelta que quizá no exista, la decisión de salvar la patria es ahora, depende de nosotros seguir en democracia y libertad, o pasar a ser un pueblo esclavizado por la doctrina fracasada del comunismo.
Con Cepeda no habrá futuro, ni siquiera para aquellos que creen firmemente que es la mejor opción; no puede haber prosperidad, ni paz en un país gobernado desde el odio, la envidia y el resentimiento. No puede haber futuro en un país en donde se persigue y castiga al empresario y a la propiedad privada. No puede ser feliz un pueblo en donde abunda el miedo a ser víctima de grupos armados que se creen los dueños de la vida de las personas.
Ya Petro nos está dando a probar lo que se nos viene encima, lo del actual gobierno es un preámbulo de lo que nos tocaría padecer en un gobierno manejado desde la mano doctrinaria de un sujeto que, como Cepeda, fue educado en la cortina de hierro, bajo la influencia de la antigua Unión Soviética y la Cuba de los Castro. A diferencia del actual presidente, Cepeda, no se embriaga, no mete vicio y hasta donde sabemos es fiel a su mujer. Es disciplinado y no se distrae con comilonas y francachelas, éste viene a imponer su mano de hierro cueste lo que cueste. Estamos advertidos.
La constituyente ya está en camino, y una vez se llegue a posesionar, la constitución actual y las instituciones tal y como las conocemos, van a desaparecer, para concentrar el poder en cabeza del presidente, que se convertirá en un ser omnipresente y todopoderoso, que manejará el país a punta de decretos. Que ni crean los congresistas que lo acompañaron que los va a necesitar, ellos también serán desechados, una vez tenga su constitución de bolsillo.
Si queremos volvernos viejos bajo este cielo y esta tierra que nos vio nacer, es hora de salir a votar en contra de Cepeda, no más medias tintas, no mas acobardarse. Debemos también cuidar los votos, ya sabemos por experiencia que son expertos en dar chocorazos y hacerse elegir con fraude. Si es jurado, sea imparcial y atento; si es testigo, vigile todo el tiempo y no se distraiga, en la registraduría se quitan y ponen presidentes.
Vote por la vida, por la libre empresa, por la familia; por quien nos brinde confianza y seguridad; no se quede en su casa y salga a votar este 31 de mayo, temprano. Fíjese que los jurados hayan firmado el tarjetón y que quede bien marcado el voto; si se equivoca, rompa el tarjetón y pida otro. Por nuestros hijos, por la vida que queremos y nos merecemos, de la mano de Dios que nuestro voto sea firme por la patria.



