OPINIÓN

Opinión | Solidaridad ganadera

Por Bibiana Cabarcas

Por años la izquierda colombiana ha estigmatizado a los ganaderos, haciéndolos ver como despojadores de tierras, abusadores de poder, señores terratenientes que como en épocas feudales se aprovechan de los desvalidos para hacer crecer sus fortunas. Nada más falso que todas estas apreciaciones y señalamientos; la mayoría de los ganaderos son gente de campo que luchando y trabajando de sol a sol han creado un patrimonio para ellos y sus familias, y dan empleo a muchas personas que devengan su sustento de esta digna labor.

Córdoba, región ganadera por excelencia, es un vivo ejemplo de la lucha que este gremio ha tenido que enfrentar durante tantos años de violencia guerrillera y paramilitar, en donde las extorsiones, el abigeato y el secuestro han sido las historias repetitivas y el cuento de nunca acabar a lo largo de mucho tiempo. El ganadero no solamente se enfrenta a toda esta problemática, sino que también debe hacerle frente al abandono estatal de las vías rurales, verdaderas trochas que no se compadecen de una industria que debe ser más competitiva a nivel internacional; muchos de ellos deben meterse la mano al bolsillo y arreglar por su cuenta las vías que son responsabilidad de las administraciones locales y regionales. Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, también debe comprar insumos costosos y competir con productores extranjeros, estos sí, subsidiados por sus gobiernos, en condiciones desventajosas.

Los ganaderos han aprendido a asociarse, a organizarse para poder enfrentar de una manera más adecuada todos estos retos, de hecho, existen asociaciones ganaderas por todo el territorio nacional, se han dado cuenta que en la unión está la fortaleza y que, al igual que los cafeteros o cacaoteros, ellos también impulsan el progreso del país y su voz debe ser escuchada.

Ahora los ganaderos se enfrentan a una nueva incertidumbre, la expropiación y la invasión de tierras, que ya está aprobada en el PND, y se convierte en una espada de Damocles, otro dolor de cabeza. Es así como desde Fedegán, se viene impulsando la creación de “Brigadas solidarias ganaderas” con el fin de ayudarse mutuamente de la mano de los entes estatales y de la autoridad legal. El pasado sábado la finca El Toro ubicada en Codazzi, Cesar que se encontraba invadida, fue desalojada pacíficamente con el acompañamiento de autoridades competentes como la policía, la defensoría del Pueblo, Personería e ICBF, y la presencia de ochenta ganaderos vecinos de la finca afectada, e incluso de otros departamentos como La Guajira y Magdalena, que acudieron en respaldo y solidaridad con el propietario de la misma.” Nuestras brigadas solidarias ganaderas son de cara al país. Son expresión de solidaridad, un apoyo a las autoridades, un acompañamiento al vecino en dificultades, bajo el poder disuasivo de la presencia pacífica” anotó José Félix Lafaurie, presidente del gremio ganadero. Esta propuesta no fue de buen recibo por el gobierno nacional, que las ve como una puerta al paramilitarismo y una incitación a la violencia.

Amanecerá y veremos en qué desembocará toda esta situación que está afectando a la propiedad privada y la libre empresa en Colombia, es el momento de que el gobierno actúe con sensatez y ecuanimidad y le de un parte de tranquilidad al gremio ganadero.

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