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Espiritualidad | Dios obra milagros en nuestra cotidianidad

A cada instante se producen milagros en nuestra cotidianidad, lo que pasa es que no todos se toman el trabajo de valorarlos o de reconocerlos.

Muchos se la pasan lamentándose por la supuesta ‘tragedia’ que les toca vivir y, en ese orden de ideas, se olvidan de que Dios lo puede todo.

Si estas personas lograran vaciar sus mentes y corazones de tantas lamentaciones, entenderían que el solo hecho de estar vivas es un motivo para agradecer.

Las distracciones de quienes viven quejándose se interponen entre sus entornos y las obras de Dios. Es una lástima, porque si tuvieran fe podrían darse cuenta de lo milagrosa que es la vida.

Nadie puede dejar de reconocer el esplendor de cada día. La verdad es que Dios siempre nos deja ver detalles que, por muy sencillos que parezcan, hacen parte de la lluvia de bendiciones que Él nos da: respirar, ver el amanecer y hasta contemplar la ternura de un niño hacen parte de sus grandes obras.

Incluso cuando todo parece perdido, el Creador nos muestra la puerta que nos lleva al milagro de las nuevas oportunidades.

¡Ojo! El tema no es solo pedir y quedarse con los brazos cruzados. A todos nos corresponde ponernos manos a la obra y, al mismo tiempo, dejar que los dones del cielo nos lluevan en el tiempo de Dios.

Obviamente las obras de los milagros en nuestra cotidianidad se dan de acuerdo con nuestra fe y voluntad.

La reflexión de hoy le apuesta a mantener la decisión de perseverar, ser optimistas y ver la vida con unos lentes esperanzadores.

Si podemos bloquear nuestros pensamientos negativos o al menos orientarlos para bien, modificaríamos nuestro destino.

Dicho de otra forma, si somos capaces de flotar, aún después de haber naufragado, lograremos divisar el otro lado de la orilla o atravesar el ‘inmenso mar de problemas’ que nos corresponda afrontar.

¿Usted tiene fe?

Si quiere cambiar de verdad y ser una mejor persona tendrá que esforzarse. No hablo de ‘luchar’ por algo, sino de aprender a llevar a la realidad lo que piensa.

Lo digo porque el primer obstáculo que va a encontrar será usted mismo, que vive lleno de pensamientos derrotistas.

Si es fiel a los enunciados positivos que se traza y persevera, con el tiempo esa forma de pensar se convertirá en un sano hábito y, en el fondo, terminará por sentirse más a gusto con usted mismo.

Algo mejor: también tendrá una opinión más positiva del mundo y de su diario acontecer.

Tenga en cuenta que si quiere que el pensamiento positivo despliegue todo su poder y sea efectivo en su entorno, debe entrenarlo y, además, le corresponde creer que puede hacerlo.

¡Y es ahí donde surgen los milagros!

A eso yo le llamo fe, pero también sé que se trata de una fe viva, que se pone en práctica para realmente crecer en la vida.

Si llegó a esta parte del texto, lo invito a tomar un breve tiempo para elevar una oración al cielo, ofreciendo estas palabras a Dios, pues Él lo oirá.

La plegaria reza así:

Señor, le solicito fortaleza para sobrellevar mis angustias y valor para afrontarlas. Espero que me honre con la grandeza de su espíritu para salir adelante. Deme paciencia para comprender y saber esperar; además regáleme una gota de serenidad para aceptar las cosas que no pueda cambiar. Amén.

Por: Euclides Kilô A

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