¿Te inflamas después de comer? El jengibre podría ser tu mejor aliado
Nuevas investigaciones y especialistas internacionales explican cómo el jengibre actúa sobre el sistema digestivo para reducir la inflamación y la hinchazón. Esta raíz, usada desde hace siglos, vuelve a tomar fuerza con respaldo científico.

El jengibre, esa raíz que muchos associan con tés caseros y remedios de las abuelas, vuelve a ganar protagonismo gracias a estudios recientes citados por Harvard Health Publishing, EatingWell y la Mayo Clinic. Investigadores encontraron que su consumo regular puede reducir la hinchazón abdominal y mejorar la digestión, un tema que ha generado interés entre lectores de la región y que Panorama del San Jorge ha seguido de cerca en temas de salud y bienestar.
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Según la revista Nutrients, un consumo diario de jengibre fresco durante ocho semanas disminuyó la hinchazón intestinal en personas con molestias digestivas frecuentes. Los expertos explican que esto ocurre porque el jengibre favorece el tránsito intestinal, ayuda a mover los alimentos de manera más eficiente y reduce esa sensación de “barriga llena” que suele aparecer después de comer o por condiciones como intolerancias, síndrome de intestino irritable o SIBO.
El secreto está en el gingerol, su compuesto activo más conocido, que aporta propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. También en la zingibaína, una enzima natural del jengibre que ayuda a descomponer proteínas y disminuir la formación de gases. Especialistas de Harvard y Mayo Clinic añaden que esta raíz actúa sobre los receptores de serotonina del sistema digestivo, lo cual ayuda a controlar náuseas y regular el movimiento natural del estómago.
La investigación también destaca otros componentes como el shogaol y la zingerona, que potencian su capacidad para calmar la inflamación y relajar el tracto digestivo. Por eso, muchas personas notan alivio en episodios de pesadez, distensión o digestión lenta. Su efecto no es inmediato como un medicamento, pero sí constante cuando se consume de forma regular.
Para integrarlo en la dieta, los especialistas recuerdan que el té de jengibre es una de las formas más prácticas. Basta con hervir agua y añadir entre dos y cinco centímetros de raíz fresca en rodajas, dejando reposar unos minutos. También puede usarse en batidos, sopas, salteados, aderezos o en su forma encurtida, como suele acompañar al sushi. Dependiendo de la tolerancia, una a tres tazas diarias pueden ser suficientes para notar cambios.



